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ARTICULACIÓN ACROMIOCLAVICULAR

La articulación acromioclavicular constituye la unión articular entre la clavícula y la escápula. La estabilidad de esta articulación es competencia de estabilizadores estáticos y dinámicos como son los músculos trapecio, deltoides y los ligamentos acromioclaviculares y coracoclaviculares. Dada su importancia biomecánica y la frecuencia con la que se lesiona, hay que tenerla presente cuando nos encontramos con un dolor en la zona del hombro.

Los trastornos que afectan de forma más frecuente a esta articulación son las lesiones traumáticas, la artrosis idiopática, la artritis postraumática y la osteolisis de la clavícula distal.

El tratamiento debe ajustarse a la edad del paciente, sus demandas profesionales y deportivas entre los que se encuentran el manejo conservador, la reparación o reconstrucción de los ligamentos afectados y la escisión de la clavícula distal mediante técnicas artroscópicas

SÍNDROME SUBACROMIAL

En 1972 se describe el síndrome del pinzamiento subacromial por parte de Neer, implicando no sólo a estructuras como el acromion sino también el ligamento acromiocoracoideo y la articulación acromioclavicular.

Neer dividió el proceso en 3 estadios, las cuales pueden coincidir en el tiempo:

Estadio 1: Edema y Hemorragia 

El primer episodio suele aparecer en pacientes menores de 25 años, aunque se puede dar a cualquier edad.

El paciente suele referir dolor en la zona del hombro que podemos apreciar en el arco de movimiento entre 60º y 120º de abducción. Debido a que no suele existir rotura tendinosa, la movilidad no suele estar afectada significativamente y el tratamiento conservador suele revertir el cuadro.

Estadio 2: Fibrosis y tendinitis

 Suele aparecer en pacientes entre los 25-40 años y sobre todo en trabajadores manuales y deportistas.

Además de los síntomas descritos anteriormente suele aparecer limitación de la movilidad activa y pasiva, y en ocasiones rigidez. El tratamiento conservador no suele ser efectivo en muchos casos.

Estadio 3: Rotura tendinosa parcial o completa

 La afectación tendinosa provoca limitación de la movilidad principalmente activa, asociando patología de la articulación acromio-clavicular y del bíceps.

Es una lesión irreversible.

El procedimiento más frecuente y con mejores resultados es la descompresión subacromial artroscópica asociada al desbridamiento o sutura tendinosa.

INESTABILIDAD

La inestabilidad de hombro comienza habitualmente tras un episodio traumático que precisa de una manipulación cerrada para su reducción, lo que puede producir lesiones como el desgarro del complejo capsulolabral del hombro, arrancamientos del rodete glenoideo (Lesión de Bankart), fractura osteocondral de la cabeza humeral (Lesión de Hill- Sachs). En ocasiones puede presentarse sin antecedentes traumáticos.

Es esencial realizar una buena anamnesis y exploración física, así como cuantificar los defectos óseos en las pruebas de imagen para decidir entre la reparación de la estructuras dañadas mediante técnicas artroscópicas o bien la utilización de topes óseos para evitar la recidiva de la misma.

LESIÓN DE LA PORCIÓN LARGA DEL BICEPS

Las lesiones del bíceps en la zona del hombro se pueden dar tanto en su inserción glenoidea (SLAP) generalmente relacionadas con la inestabilidad glenohumeral como en todo su recorrido intraarticular y en la zona de la corredera bicipital del húmero, asociadas en este caso a patología subacromial y del manguito rotador.

El tratamiento inicial de estas lesiones suele ser conservador con programas de fisioterapia específicos. En los casos refractarios, hay que decidir entre la tenotomía o tenodesis del bíceps en función de las características del paciente. En las lesiones de SLAP el tratamiento suele ser la reparación de la misma mediante técnicas artroscópicas.

FRACTURAS

 

Las fracturas proximales del húmero constituyen un reto desde el punto de vista diagnóstico y terapéutico. Son consideradas generalmente fracturas osteoporóticas, dándose alrededor del 75% de las mismas en pacientes mayores de 60 años.

Se han presentado diferentes clasificaciones con el objetivo de sistematizar el diagnóstico y tratamiento, siendo hoy en día la clasificación de Neer la más utilizada.

Existen diversos tratamientos para estas lesiones. La gran mayoría de las fracturas de la extremidad próxima del húmero son no desplazadas o con escaso desplazamiento, siendo el tratamiento conservador de elección en estos casos. El tratamiento de las fracturas desplazadas es más controvertido, siendo la reconstrucción de la anatomía original y la fijación de la misma la opción ideal, sin embargo, en ocasiones no es posible restaurar esta anatomía y se prefiere la sustitución protésica de la articulación.ás meses.

REUMÁTICO

Se caracterizan por la destrucción del cartílago articular. Entre las causas de esta degeneración están la artrosis, la artropatía del manguito rotador, la artrosis postraumática y la artritis reumatoide. Entre los síntomas más frecuentes están el dolor y la disminución de la movilidad. En los últimos años se ha avanzado en el desarrollo de prótesis para solucionar este tipo de problemas, entre las que se encuentran las prótesis anatómicas, de recubrimiento o resuperficialización, hemiartroplastia y prótesis invertida.

TENDINOPATÍA CALCIFICANTE

Se debe a la inflamación de la articulación del hombro secundaria a depósitos de calcio intra o peritendinosos. La localización más frecuente de la calcificación es en el espesor del tendón del supraespinoso. Parece ser que la clínica (dolor) está más relacionada con la reabsorción de calcio que con su formación. La ecografía es más sensible que la radiografía para detectar los depósitos de calcio. La extirpación de la calcificación mediante técnica artroscópica está indicada en los pacientes que no presenten mejoría tras un tratamiento conservador.

HOMBRO CONGELADO

Se define como la restricción de la movilidad activa y pasiva del hombro de origen desconocido. El proceso se divide en 3 fases: dolorosa, rigidez y de resolución. La duración del proceso puede durar hasta 1 y 3 años. Aunque generalmente se trata de un cuadro autolimitado, se suele establecer la indicación de artrolisis artroscópica tras fracaso del tratamiento conservador durante 6 o más meses.

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